martes, 18 de agosto de 2009

Caro, humanista


Caro fue un hombre polifacético, que no admite ser enmarcado en una actividad muy específica. Era un humanista en el mejor sentido del vocablo, y su obra quedará siempre como referencia forzada de lo que logró hacerse aquí. Si fuéramos a establecer un itinerario de la actividad intelectual de Caro, tal vez pudiéramos decir que nació de su interés por los problemas del lenguaje, pasó de allí a la filosofía y de ésta a la política, donde encontró campo propicio a su acción. A1 margen de esto adelantó un trabajo filológico en torno a la obra de Virgilio, por él traducida y comentada (18731876), y cultivó el latín casi que como lengua propia, como puede comprobarse en los tres tomos que el Instituto Caro y Cuervo publicó (1947-1951). Pero no se agotó en esto la actividad de Caro. Rica fue su producción en el campo de la crítica literaria. Autores españoles, colombianos e hispanoamericanos ocuparon su atención, destacándose entre todos estos escritos unas páginas que dedicó al Quijote, dignas de ser tenidas en cuenta. Igual cosa puede decirse de sus ensayos de interés histórico, donde descolló sin duda como un maestro de la interpretación filosófica de la historia. Un ejemplo singular es el prólogo que escribió para la edición de la Historia de Lucas Fernández de Piedrahita, donde se plantea precisamente el tema de la conquista de América. Le quedó tiempo a Caro para interesarse por temas de política internacional, de economía, de bibliotecología, y algo más: hijo de un poeta, José Eusebio, el más grande de nuestros románticos, Miguel Antonio se dejó llevar también por su propia inspiración y concibió una obra poética de corte clásico, con piezas tan notables como su oda "A la estatua del Libertador" y el soneto "Patria". Y lo más interesante es que no sólo escribió poesía en castellano, sino también en latín. Quedan además sus traducciones a esta lengua de poetas que le eran especialmente entrañables. La obra escrita de Caro quedó dispersa en periódicos y revistas. Apenas publicó algunos libros: Estudio sobre el utilitarismo, Gramática latina (en colaboración con Rufino José Cuervo), Obras de Virgilio (tres tomos), Artículos y discursos, su discurso Del uso en sus relaciones con el lenguaje, Horas de amor, Poesías, Traducciones poéticas y las Poesías de Sully Prudhomme. Muerto Caro, el gobierno nacional encargó a su hijo Víctor Eduardo la recopilación y publicación de las obras de su padre. Fue así como se publicaron ocho tomos de Obras completas (1918-1945) y tres de Obras poéticas (1928-1933). En estos volúmenes se publicaron, fuera de lo poético, los estudios literarios, filológicos y gramaticales, discursos y documentos políticos, labores legislativas y estudios jurídicos. Posteriormente, creado el Instituto Caro y Cuervo en 1942, éste asumió la labor de hacer una edición realmente completa de la obra de Caro, de la cual se han publicado ya catorce tomos, los tres primeros en la colección Clásicos Colombianos (1962-1980) y otros once en la Biblioteca Colombiana (1979-1991), donde se han recogido por el momento todos sus escritos de interés filosófico, religioso y educativo; la famosa Gramática de la lengua latina; sus estudios lingüísticos, gramaticales y filológicos; los discursos y otras intervenciones en el Senado de la República (1903-1904); los escritos sobre Andrés Bello y acerca del Libertador, los estudios virgilianos (tres tomos); los constitucionales y jurídicos (2 tomos); y los escritos políticos (hasta ahora 3 tomos). Esta, en términos generales, la actividad del señor Caro. Las facetas ricas de su personalidad, recia y definida, quedaron manifiestas en hechos de su vida pública, pero el mejor testimonio lo dan sus muchos escritos que llenaron la mayor parte de su vida. Fue además un ejemplar humano de virtudes notables, que queda como testimonio de lo mejor de Colombia en el siglo pasado y principios de éste.

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